A.D.R.E
TURISMO RURAL|
ALAJAR
El pueblo de Alájar se encuentra en el reborde más meridional de la Sierra de Aracena, dentro de la provincia de Huelva. Es uno de los lugares más bellos de todo el conjunto serrano, perfilado por paisajes y horizontes indescriptibles entorno a la famosa Peña, llamada de Arias Montano. Es un pueblo antiguo, que hasta el siglo XVIII dependió de Aracena. En la actualidad su término municipal tiene una extensión de 4185 hectáreas. Sus límites actuales son: El Castaño del Robledo y Los Marines al norte; Linares de la Sierra al este; Aracena y Almonaster al sur; y Santa Ana la Real al oeste. Su clima como es bien sabido, es resultado de la acción combinada de varios factores naturales, terrestres y atmosféricos. En el caso de Alájar los rasgos climáticos más característicos están en relación con la altitud, respondiendo a una situación de clima de montaña que, como en toda la sierra, introduce una serie de variaciones respecto de las tierras más al norte o más al sur. Respecto a su paisaje natural se destaca una gran originalidad, pues, junto al bosque clímax, de encinas y alcornoques, son frecuentes los bosques de castaños, álamos, abetos y fresnos, formaciones éstas representativas de climas húmedos y fríos. Alájar cuenta con un gran número de monumentos naturales; todo el conjunto se la Peña de Arias Montano es un auténtico monumento labrado por la naturaleza. Lo más característico de la Peña es la existencia de cavernas naturales y de rutas o cuevas, cuyos suelos y bóvedas se encuentra tapizado de depósitos calcáreos con formaciones de estalactitas y estalacmitas. Entre estas grutas o cavernas se encuentra el Palacio Oscuro, es una amplia caverna situada debajo de una muralla; los bloques ingentes de piedra rezuman agua, ambiente pesado y húmedo que produce una impresión de misterio y de soledad que imponen. Otras de las cavernas más destacadas son las llamadas Sillita del rey y Salón de los machos. Algo también importante es el folklore de hoy. Los festejos de agosto y de septiembre en Alájar se mantienen lo mismo hoy que ayer. La evolución experimentada por los distintos modos de vida ha infundido un cambio insensible en la fiesta haciéndola más artificiosa, menos natural y de un sentir religioso menor. Sin duda, es el espíritu tradicional del pueblo el que mantiene unas costumbres ancestrales tan arraigadas en los habitantes de la población . En cuanto a la vida rural de una colectividad reducida tiene unas constantes más o menos similares, derivadas de los distintos elementos económicos, sociales y mentales que la condicionan . Un aspecto muy particular y de alto sentido etnohistórico es el de las fiestas que mitad religiosas, mitad profanas, ha llegado hasta nuestros días a través de un folklore de gran personalidad. |
LA ANTILLA Y SUS ALREDEDORES Islantilla es una comunidad formada por los ayuntamientos de Isla Cristina y Lepe. Su territorio se extiende por la costa y hacia el interior por el campo de golf de Islantilla. Esta paradisiaca costa del Sur , está bordeada por una docena de playas en las que siempre luce el sol. La gran tentación para los amantes de las playas vírgenes y el entorno exótico. Desde el paseo marítimo de Islantilla podrá acceder entre senderos ajardinados y dunas a una excelente playa. Entre palmeras gigantes y una barandilla artesonada, el gran Atlántico queda abierto. En el aire, más bien brisa , una acariciante quietud todo lo invade, ese silencio sólo roto por bandadas de aves. Islantilla constituye una zona de reserva ecológica. Cercano al parque natural de Doñana y con su cornisa orientada hacia el Océano Atlántico y África, es zona de paso migratorio de aves. La gran diversidad de flora y fauna marinas y de las marismas generan un entorno atractivo. Partiendo de las inmediaciones de Lepe encontrará la dehesa del Alcornocal, poblada por ruidosos rabilargos y cigüeñas que anidan en la espadaña del cementerio. Las marismas están animadas por el trinar y los vuelos rasantes de archibebes, zarapitos y correlimos. En la Antilla se encuentra la Torre del Catalán, sede de varios aguiluchos y dotada de un punto de interpretación Litoral . Un punto de interés lo constituye la Flecha de El Rompido, un brazo de arena resultado de la sedimentación de las corrientes fluviales y marinas. Es un espacio natural protegido, dotado por el ecosistema litoral más dinámico de la costa onubense, poco frecuente en las costas europeas. Junto a la " flecha " está las marismas del río Piedras, humedal poblado de multitud de especies destacando los patos rojos y las gaviotas. Entre la Redondela y Ayamonte encontramos un Paraje Natural formado por la desembocadura del río Guadiana y la ría Carreras. En las 2500 hectáreas que ocupa se extiende una vegetación de plantas marismeñas adaptadas a la salinidad, entorno a una avifauna formada por espátulas, flamencos, anátidas y linícodos, según la época del año. Semejante extensión marismeña abierta al Océano cuenta por doquier con dunas pobladas de pinos piñoneros, cantueso y romero. En las dunas se entrelazan los caños, esteros y retazos de antiguos aprovechamientos marismeños como salinas y pesqueros. El Parque Natural de Doñana es una visita obligada desde Islantilla. Su diversidad de paisajes, flora y fauna se multiplica según la estación del año. Dunas móviles, marismas y humedales cambian su colorido y aspecto en cada estación. La fauna reúne bandadas de flamencos, ánsares y otras aves acuáticas. |
" Más de 133.000 hectáreas han sido reforestadas en Andalucía desde 1990"
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