DEMONIOS EN HUELVA
Mundo Vivo
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Quizá en un día como hoy hace cuarenta años, alguien disfrutaba de un baño en las cristalinas aguas de la orilla de la Punta del Sebo rodeado de un aire fresco y de una muchedumbre aplacada por la tranquilidad del lugar. Hoy, la realidad es bien distinta. ¿A qué se debe la rápida degradación de un lugar que ha permanecido en su equilibrio natural durante miles de años?. Una de las razones más claras que podemos encontrar para justificar el estado de degradación ambiental en el que se encuentra la Punta del Sebo es obviamente la actividad industrial ejercida por el polo químico. Todo comenzó en la década de los 60, cuando el gobierno franquista decidió aprobar un plan de desarrollo industrial en la provincia de Huelva, dicho plan fue bien acogido por la población onubense, debido a la gran cantidad de puestos de trabajo que se crearían en Huelva capital y sus pueblos adyacentes. Fue la central térmica la primera instalación industrial que alzó sus inmensas chimeneas sobre el horizonte onubense arrojando sobre nuestro casi virginal entorno grandes nubes cargadas de azufre y otros elementos. Su función sería la de proporcionar la electricidad necesaria a las fábricas que se crearían en la zona. En los años siguientes se llevó a cabo la realización de la segunda fase del plan aprobado por el gobierno, que consistía en la construcción de las infraestructuras que permitirían el asentamiento del polo químico; como por ejemplo, la creación de una autovía que unió la capital con el recinto industrial de la Punta del Sebo, sobre lo que antiguamente era la Avenida de Montenegro, un conocido paseo sombreado por grandes eucaliptos, muy transitado por los onubenses. Tras la construcción de la autovía se procedió a la desecación de grandes zonas de la marisma para la creación de amplias parcelas que serían cedidas a diversas instalaciones químicas. El Ayuntamiento de Huelva convocó a diversas empresas para que presentaran sus proyectos que aspirarían a formar parte del polo químico. Paulatinamente, tras el concurso, entre 1965 y 1969, se instalaron en la Punta del Sebo las industrias sulfúrico-fosfórico y derivados. Posteriormente se crearon las plantas de producción de fertilizantes y nitrogenados y, a partir de este momento, se incrementó en un gran número el asentamiento de empresas de todo tipo: Fosfórico Español S.A., Foret, Titanio S.A. (ahora, Tioxide)... y actualmente, numerosas empresas extranjeras han adquirido algunas instalaciones. Sigue pasando el tiempo, y cada vez los desechos químicos y la contaminación atmosférica se hace más latente en esta ciudad. Todos deberíamos tener constancia de la magnitud de esta situación, de que no sólo se trata de un medio de transformación de elementos , sino que también es uno de los mayores causantes de la contaminación en Huelva. Las principales formas de degradación ambiental que han producido (y siguen produciendo) las instalaciones químicas sobre nuestro entorno son tan diversas como todas las posibilidades de contaminar que tiene el ser humano, es decir, intoxicación de tierra , agua y aire. La devastación terrestre ha hecho casi desaparecer a la flora y la fauna de la Punta del Sebo, en vez de haber seguido siendo un lugar donde aniden diversas especies de aves, hoy en día solo podemos encontrar grandes montañas de escoria disimuladas con una pequeña capa de tierra y unas cuantas matas. En la orilla del río Tinto, a la altura de la Isla Chica, se encuentra una blanca extensión de escoria (fosfoyesos). La atmósfera se encuentra bajo una gran polución provocada por los intoxicados humos que el polo químico expulsa, sobre todo por la noche, cuando nuestra tranquila ciudad duerme. La ría onubense se encuentra en un detestable estado de contaminación, provocado por los incesantes desagües que vierten constantemente una gran variedad de productos tóxicos. Incluso siendo evidente que el culpable de la decadencia ambiental del entorno onubense es el polo químico, muchos se atreven a excusar su actividad. Dicen que muchas de las instalaciones poseen filtros en desagües y chimeneas, y que dentro de unos cinco años los onubenses podrán de nuevo bañarse en la Ría. ¿Por qué cada vez que se denuncia la contaminante actividad del polo intentan justificarla? Se dice que el polo químico es la piedra angular de la actividad económica de Huelva, que originó el incremento de su importancia en los años 70, y ha ido desarrollándose hasta alcanzar el nivel actual. Se le achaca también la creación de la "gran cantidad" de puestos de trabajo que trajo a Huelva. Dicen que el precio ecológico que hemos tenido que pagar no ha sido tan alto, que sólo ha afectado a algunos patos y matorrales que se encontraban en las marismas. Hemos tenido que pagar un "pequeño" precio por todas las cosas "buenas" que hemos obtenido. Pero los que creen que todo es tan simple, se equivocan. Todas estas mentiras han calado hondo en muchas mentes de personas que se benefician de la existencia de este factor contaminante. Estamos constantemente intentando mejorar y propulsar las tradiciones y la cultura onubense. Decimos a todos que nuestra ciudad es la mejor y quisiéramos que todo el mundo se sintiese atraído por ella; pero la gente que la visita no sólo ven en ella múltiples cualidades, sino que tienen mucho en cuenta sus defectos (la contaminación...). Debemos promulgar entre los onubenses la conciencia ecológica, hacer ver a todo el mundo que una Huelva sin actividad contaminante será la Huelva del futuro. Ya no sirve de nada lamentarnos por todo aquello que la contaminación nos ha arrebatado (bellas playas, una ría cargada de vida e inmensas marismas maravillosas). Los onubenses tenemos la obligación de crear un desarrollo humano en el que la naturaleza no sea destruida, la conservación de nuestro entorno atraería aún a más personas hacia nuestra atractiva tierra llena de maravillosos parajes. |
"Las pérdidas de suelo en la vertiente mediterránea se calculan entre 100 y 1000 toneladas por hectárea y año"
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