El Kamaleón
ALERGIAS:DURMIENDO CON EL ENEMIGO·
Como Evitarlas · Consejos (I) · Consejos (II)|
Cada vez hay más casos de alergia, sobre todo en las grandes ciudades, y los síntomas se empiezan a manifestar a edades más tempranas. También aumentan las causas del problema, aunque ácaros y polen siguen a la cabeza de los enemigos. El invierno fue muy seco. En esta época estuvo activo el polen de cipreses y de arizónicas. En cualquier época amenazan las reacciones alérgicas: ácaros, medicamentos, alimentos, epitelios de mascotas y hongos. Se estima que en torno al 20 por ciento de la población está afectada por algún tipo de alergia. Expertos en este tema explican que "se trata de una reacción de tipo inmunológico. Las más frecuente está producido por los anticuerpos IgE (Inmunoglobina E), que habitualmente se encuentran pegados a determinadas células de nuestro organismo. Cuando los anticuerpos IgE se unen al antígeno, causante de la alergia, se produce una alteración en las células: se abren poros y se liberan al exterior una serie de sustancias, de las que las más conocida es la Histamina. Esta sustancia actúan sobre los músculos, los vasos sanguíneos, otra células, ... y las consecuencias son desde estornudos o una urticaria hasta asma". Según los alergólogos, se dan tres tipos de reacciones que afectan al organismo en cuestión: |
En todas las personas, las IgE se localizan en zonas específicas del organismo. Estas células se encuentran sobre todo en la piel y a lo largo de las mucosas nasales y digestivas. En los individuos normales, la cantidad de IgE es mínima, mientras que en las personas alérgicas es elevada. Cuando se produce el peligroso encuentro se desata la consiguiente reacción: el alérgeno entra en contacto con la IgE, que a su vez transmite una señal al interior del mastocito o del basófilo, que liberan una serie de compuestos químicos. Finalmente actúan sobre los vasos sanguíneos, las mucosas y sobre los tejidos circundantes, provocando la típica alergia.
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El caso de las alergias de polvo doméstico, donde crece el ácaro, que libera alérgenos en cantidades suficientes como para estimular de forma constante el sistema inmunitario y dar así el origen, en las personas alérgicas, a desórdenes crónicos como la enfermedad asmática. Si nos escondiéramos del polvo, el sistema inmunitario no aprendería nunca a reaccionar, o sea, a producir anticuerpos u otras moléculas como reacción a las sustancias extrañas con las que se topara. El asma alérgico es una inflamación crónica de los pulmones que se manifiesta de repente por medio de ataques agudos provocados por el contacto con el polvo o el polen, el humo del tabaco y el frío, o incluso por el esfuerzo físico. La predisposición a esta enfermedad es genética, pero las condiciones medioambientales en los primeros años de vida de un individuo predispuestos son fundamentales: si un niño manifiesta reacciones alérgicas e los dos primeros años de vida, tiene serias posibilidades de convertirse en un adulto asmático. Esto se conoce como la enfermedad del hijo único ya que los que tienen mayor tendencia a contraerla son los niños pequeños de 1 a 2 años, que permanecen la mayor parte del día dentro de casa en contacto directo con el polvo y los ácaros, abundantes en las alfombras, sillones y colchones. Como tienen pocas posibilidades de estar en contacto con otros niños, su sistema inmunitario se debilita. A veces esta enfermedad se hace crónica. LA FIEBRE DEL HENO: "Los pólenes son unos granos mucho más pequeños que la punta de un alfiler, que contienen en su interior células espermáticas. Producidos, por el aparato reproductor masculino de las flores; su función es transportar estas células espermáticas al aparato reproductor femenino para producir la fecundación. Cuando se encuentra disperso en el aire, es invisible al ojo humano; se necesita un microscopio." La "Fiebre del Heno" resulta ser el trastorno inmunológico más frecuente en el ser humano. Cerca del 10% manifiesta, además, síntomas clínicos, y alrededor del 5% recibe por ello tratamiento. |
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